Ya se perdieron más de 3.000 empleos privados en la provincia y la caída no frena
Un duro informe reveló que Jujuy sigue destruyendo mano de obra formal mes a mes. En solo 30 días se borraron casi 200 puestos registrados y el parate en la construcción, la industria y el comercio pega de lleno en la mesa de las familias.
La realidad de la calle no miente y los números oficiales terminaron de confirmar lo que se siente cada vez que uno camina por los centros comerciales o conversa con los vecinos en los barrios: el laburo privado en Jujuy está pasando por un momento dramático.
Según los últimos datos de la Secretaría de Trabajo y el SIPA, procesados detalladamente por la consultora Politikon Chaco, la provincia sumó un nuevo tropiezo al perder 196 puestos de trabajo formales en un solo mes. Pero la cifra que realmente preocupa y enciende las alarmas es la del acumulado: desde fines de 2023 a la fecha, ya son 3.035 los jujeños que se quedaron sin su empleo en blanco.
La tijera recesiva no perdonó a casi ningún sector, pero hay rubros donde el golpe se siente con especial saña. La parálisis en la obra pública y el freno de la construcción generaron un verdadero derrumbe en el sector, acumulando una caída estruendosa a nivel general. A esa dura realidad se le suma la menor actividad en la industria manufacturera y la asfixia de muchas pymes locales que tuvieron que recortar personal o directamente bajar la persiana.
Si bien la provincia viene apostando fichas a motores como la minería o el turismo, la dinámica actual muestra que todavía no alcanzan a absorber la enorme cantidad de trabajadores que quedaron en la calle y pasaron a depender del esfuerzo diario en la economía informal.
Este bajón acumulado del 5,1% en la masa de asalariados registrados coloca a Jujuy entre las provincias más castigadas del país, manteniéndose lejos de las contadas excepciones como Neuquén que lograron sumar puestos gracias al empuje de Vaca Muerta. En el norte la historia es distinta y mucho más dura: cada contrato que se cae o cada empleado que pasa a la informalidad significa automáticamente menos plata circulando en los almacenes de barrio, en las ferias y en los servicios locales. Con sueldos golpeados y menos personas haciendo aportes, la rueda de la economía jujeña se vuelve cada vez más pesada para remontar.


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