Virgen de Urkupiña: por qué se celebra hoy y cuál es la historia detrás de esta tradición
Cada agosto, miles de creyentes se reúnen para rendir homenaje a una figura religiosa cuya historia nació en Bolivia y con el tiempo cruzó las fronteras.
La celebración de la Virgen de Urkupiña tiene sus raíces en Bolivia y se extendió con el paso de los años a distintas provincias argentinas, donde las comunidades incorporaron esta devoción a sus propias tradiciones. Las actividades suelen incluir misas, procesiones, peregrinaciones, desfiles y encuentros de fieles.
La festividad se concentra principalmente durante agosto, aunque en algunas comunidades también se realizan celebraciones en otros momentos del año. La música, la gastronomía y las costumbres de origen boliviano forman parte del colorido de estas jornadas religiosas.
El relato de una aparición
Según la tradición, la historia comenzó alrededor del siglo XVIII, cuando una joven pastora cuidaba a su rebaño en las colinas de la localidad boliviana de Cota.
La niña comenzó a contar que una mujer se le aparecía mientras estaba junto a sus ovejas. Sus padres, preocupados porque demoraba más de lo habitual en regresar, le preguntaron qué sucedía y descubrieron el motivo de sus largas ausencias.
La familia decidió acompañarla hasta el lugar para comprobar el relato. Allí, según cuenta la tradición religiosa, observaron cómo la Virgen ascendía hacia el cielo.
De dónde viene el nombre Urkupiña
El nombre de la Virgen también está relacionado con aquel episodio. Cuando la figura desapareció, la joven habría señalado el lugar y exclamado en quechua "Jaqaypiña urqupiña, urqupiña", una expresión interpretada como "ya está en el cerro".
A partir de ese relato comenzó a difundirse la denominación de Virgen de Urkupiña.
Actualmente, la imagen venerada se encuentra en el templo Matriz de Quillacollo, uno de los principales centros de peregrinación vinculados con esta celebración en Bolivia.
Una tradición que cruzó la frontera
Con el crecimiento de las comunidades bolivianas en Argentina, la devoción también se incorporó a distintas celebraciones religiosas del país.
Cada año, los fieles participan de procesiones, misas y festejos para agradecer, pedir protección y renovar su fe. Así, la Virgen de Urkupiña se convirtió también en una expresión de identidad cultural y religiosa que une a comunidades de ambos lados de la frontera.


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