Terror en Cuyaya

Vecinos denuncian que los pasajes son una "zona liberada" y conviven con un b鷑ker de droga

Los residentes de los pasajes Ushuaia y 21 aseguran que ya le dieron a la Polic韆 nombres, apellidos y direcciones de los transas, pero nadie hace nada. Afirman que las balaceras, las peleas a cuchillazos y los piedrazos son diarios. "Hasta que no haya un muerto no van a actuar", lamentaron con total desamparo.

Natalia Peralba

La paciencia y el derecho a vivir en paz de los vecinos del hist髍ico barrio Cuyaya se pulverizaron por completo. Familias enteras que nacieron y se criaron en la zona cercana al Pasaje Ushuaia y Pasaje 21 decidieron romper el silencio y alzar la voz ante una situaci髇 que ya no se puede tapar con la mano: el barrio se transform� en una aparente "zona liberada" donde el narcomenudeo, los tiroteos a plena luz del d韆 y las peleas vecinales marcaron el final de la tranquilidad. 

Lo que m醩 indigna y llena de impotencia a la comunidad es que no est醤 hablando de un delito invisible; los propios damnificados aseguran haber aportado datos recontra precisos a la Justicia, incluyendo nombres, apellidos y los domicilios exactos de los j髒enes que manejan la venta de estupefacientes en el sector, pero las respuestas oficiales brillan por su ausencia.

El relato de los vecinos , quienes por l骻icas razones de seguridad y miedo a represalias brutales hablaron desde el anonimato, expone un estado de desamparo absoluto frente a las fuerzas de seguridad. "Estuvimos a disposici髇 de la gente de Narcotr醘ico dando datos y nunca m醩 aparecieron. Fuimos a la Polic韆 Federal planteando la situaci髇 y hasta el d韆 de hoy nada. El 911 aparece cuando ya todo termin�", relat� con el coraz髇 en la boca una vecina a Jujuy al Momento, tirando una frase lapidaria que resume la desidia estatal: "Hasta que no haya un muerto no van a actuar". 

El d韆 a d韆 en los pasajes se volvi� un infierno porque el b鷑ker de droga no para un segundo y atrae permanentemente a gente pesada de otros barrios. Para colmo, el conflicto recrudeci� en las 鷏timas semanas debido a que, seg鷑 cuentan los propios residentes, el transa suele "estafar" a los consumidores d醤doles menos mercader韆 de la que pagan, lo que desata feroces venganzas en plena calle con balaceras, ataques con armas blancas y apedreos masivos contra las casas. La desesperaci髇 lleg� a tal punto que los vecinos tomaron una dr醩tica medida: "Optamos por ya no hacer sonar la alarma comunitaria; que se maten entre ellos a ver si as� la polic韆 interviene de una vez".

Al peligro constante de las bandas de narcomenudeo se le suma una profunda desidia por parte de la Municipalidad de San Salvador, que los dej� completamente a oscuras. Los damnificados denunciaron que el a駉 pasado presentaron notas formales exigiendo la poda urgente de los 醨boles del sector, cuyas copas tapan por completo los focos de las calles e interfieren con el funcionamiento de los sistemas de seguridad vecinales.

Sin embargo, el pedido fue ignorado de manera ins髄ita: "Nos enteramos de que fueron a podar a Ciudad de Nieva, pero a nuestro barrio jam醩 entraron. Tenemos que estar pagando de nuestros bolsillos la iluminaci髇 y el mantenimiento del sector para no quedar en la boca del lobo", reclamaron con bronca. Hoy por hoy, las plazas y los espacios p鷅licos de Cuyaya fueron copados por el consumo de alcohol y sustancias a altas horas de la noche, dejando a los vecinos bajo una cruel realidad: tener que "tratar bien" y agachar la cabeza ante los delincuentes para evitar que les metan un tiro en el frente de sus hogares.

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