Tristeza infinita: murió la empanadera más querida de Jujuy
La queridísima cocinera tradicional, que partió en las últimas horas dejando un profundo dolor en toda la provincia, construyó su historia a fuerza de trabajo en familia, sazón criollo y la humildad de barrio que conquistó al país entero.
Jujuy está de luto y la gastronomía regional perdió a una de sus guardianas más emblemáticas. La noticia del fallecimiento de Asunción Argüello causó un hondo pesar en cada rincón de la provincia. Su historia de vida no fue una más: fue el reflejo bien nuestro del esfuerzo diario, la dignidad del trabajo y el amor entrañable por las costumbres jujeñas. Desde su humilde casita en el barrio Alto Comedero, Doña Asunción demostró que cuando las cosas se hacen con el corazón, no hay fronteras ni límites para alcanzar los sueños.
Su gran salto al reconocimiento popular llegó en 2020, cuando se consagró ganadora del Campeonato Federal de la Empanada organizado en plena cuarentena. En aquella competencia virtual, la jujeña enamoró a más de 19 mil personas de todo el país no solo por el repulgue perfecto y la receta impecable de sus empanadas de carne picada a cuchillo, sino por la sencillez con la que contó la historia de su tierra.
Con el apoyo incondicional de su marido César -su compañero de toda la vida desde la secundaria- y de sus hijos, convirtió un emprendimiento familiar nacido de la necesidad en 2012, tras quedarse sin trabajo, en un verdadero orgullo norteño que llegó a vender más de cien docenas por fin de semana.
Más allá de los trofeos, los diplomas y las notas en los medios nacionales, Asunción nunca perdió la calidez de vecina ni la humildad que la caracterizaba mientras picaba la cebolla en la mesa de su hogar. Su partida deja un vacío imposible de llenar en la cocina tradicional de nuestra tierra, pero también un ejemplo imborrable de cómo pelearla en familia.
En su despedida más íntima, la recordaron precisamente por esa entrega absoluta que trascendió la cocina: "No fuiste tú quien me dio la vida, pero me diste algo igual de sagrado: tu tiempo, tu amor incondicional y un refugio seguro cada vez que lo necesité", expresaron en emotivas palabras que sintetizan el legado de una mujer que enseñó que el verdadero valor de la vida no se mide en lo material, sino en los detalles cotidianos y en el tiempo dedicado a quienes se aman.


Ver más