La violencia escolar no da tregua en Jujuy: advierten que la situación está cada vez peor
Agresiones, amenazas y alumnos que llegan armados a clases encendieron todas las alarmas. Una especialista alertó que el problema ya supera a las escuelas y cuestionó la falta de respuestas integrales.
La preocupación por la violencia escolar en Jujuy volvió a crecer después de una serie de episodios que sacudieron a distintas localidades de la provincia. En apenas unos días se conocieron casos de agresiones a docentes, ataques entre estudiantes y hasta alumnos que ingresaron a establecimientos educativos con armas blancas.
Lo que hasta hace algunos años parecía una excepción, hoy aparece con una frecuencia que inquieta a familias, directivos y docentes.
Entre los hechos más recientes se encuentran el ataque de una madre y su pareja a un profesor en un colegio de Palpalá, una estudiante herida con una trincheta por una compañera en El Carmen y un alumno que llevó un machete a una escuela de San Pedro.
"Estamos actuando como espectadores"
La psicopedagoga Alejandra Julián analizó el fenómeno y aseguró que los hechos de violencia dentro de las escuelas vienen aumentando de manera preocupante.
Según expresó en diálogo con Radio 2, las respuestas que se vienen implementando no alcanzan para abordar una problemática que tiene múltiples causas y que atraviesa a toda la sociedad.
Alejandra Julián, psicopedagoga, habló en Radio 2.
La profesional sostuvo que la realidad actual de los chicos está marcada por la exposición permanente a las redes sociales, la soledad y un contexto económico complejo que obliga a muchos padres a pasar gran parte del día fuera de sus hogares.
A eso se suma, explicó, la falta de articulación entre organismos que deberían trabajar en conjunto cuando aparece una situación crítica.
Escuelas desbordadas y sin apoyo suficiente
La especialista remarcó que los docentes cuentan con herramientas para detectar señales de alerta, pero advirtió que la carga que enfrentan es cada vez más pesada.
Según indicó, cuando un estudiante presenta dificultades emocionales o conductas preocupantes, muchas veces los sistemas de Salud y Educación no logran coordinar acciones rápidas y efectivas para acompañar al joven y a su familia.
En ese sentido, señaló que las escuelas terminan absorbiendo responsabilidades que exceden ampliamente el rol pedagógico y que requieren equipos interdisciplinarios permanentes.
El otro problema que preocupa
Julián también puso el foco en una situación que crece silenciosamente: alumnos que dejan de asistir a clases por sufrir acoso, ansiedad o fobia social.
Muchos de ellos terminan incorporados a programas de educación domiciliaria u hospitalaria y permanecen durante años alejados de la escolaridad tradicional.
La profesional consideró que es necesario cambiar la forma de abordar estas problemáticas y propuso generar espacios permanentes de recreación, contención y acompañamiento emocional dentro de las escuelas para detectar conflictos antes de que se transformen en hechos de violencia.


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