Historia de la Puna

La historia de Guillermito Llampa, el niño jujeño que murió congelado al volver de la escuela

Su historia ocurrió en la Puna hace más de 50 años y se convirtió en un símbolo del esfuerzo de miles de chicos que recorrían largas distancias para estudiar.

QPJ JUJUY

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Su historia ocurrió en la Puna hace más de 50 años y se convirtió en un símbolo del esfuerzo de miles de chicos que recorrían largas distancias para estudiar.

La llegada de nuevas jornadas con temperaturas bajo cero en gran parte de Jujuy volvió a poner en circulación una de las historias más conmovedoras de la provincia: la de Guillermito Llampa, el niño puneño que murió congelado mientras regresaba de la escuela.

Aunque con el paso de los años su historia se transformó en parte de la memoria popular jujeña, detrás del relato existe un hecho real que marcó a generaciones enteras y que aún hoy emociona a quienes conocen su historia.

Según publica el sitio  Abra Pampa Te informa Jujuy, Guillermito tenía apenas 10 años y vivía en Lagunillas del Farallón, una pequeña localidad de la Puna cercana a Abra Pampa. Como muchos niños de las zonas rurales de aquella época, debía recorrer varios kilómetros a pie para poder asistir a clases.

La historia de Guillermito Llampa, el niño jujeño que murió congelado al volver de la escuela

Según los relatos que fueron transmitiéndose con el tiempo, en 1972 emprendió el regreso a su casa después de una jornada escolar. El intenso frío puneño, sumado al cansancio acumulado por las largas caminatas, terminaron jugando una mala pasada.

La noche lo sorprendió en medio del recorrido. Exhausto y afectado por las bajas temperaturas, se quedó dormido en plena intemperie. Nunca volvió a despertar.

Su fallecimiento causó una profunda conmoción en la región y con el paso de los años su nombre se convirtió en un símbolo del sacrificio de miles de niños que debían atravesar grandes distancias para acceder a la educación.

Actualmente, escuelas, plazas, festivales y distintas expresiones culturales mantienen viva la memoria de Guillermito Llampa, recordando una realidad que durante décadas fue parte de la vida cotidiana en la Puna jujeña.

Su historia también sirve para reflexionar sobre las desigualdades que existieron en el acceso a la educación en las zonas más alejadas de la provincia, donde muchos estudiantes enfrentaban jornadas de varias horas de caminata, atravesando cerros, caminos rurales y temperaturas extremas.

Más de medio siglo después, el nombre de Guillermito sigue presente en la memoria colectiva de Jujuy como un ejemplo de esfuerzo, perseverancia y de las dificultades que enfrentaron generaciones enteras para poder estudiar.

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