Tremendo

"Nos corren de todos lados": la desesperación de una vendedora ambulante en Jujuy

Roxana lleva más de 28 años laburando en la calle para parar la olla y mantener a sus hijos. Su pareja tiene una discapacidad y denunció que la Municipalidad le traba el permiso y los amenazan con sacarlos del centro. "Solo queremos trabajar, no molestar a nadie", lamentó entre lágrimas.

Maximiliano Ritzer

Que Pasa Jujuy

Una situación que genera una impotencia bárbara y que refleja lo durísima que está la calle para los laburantes independientes se vivió esta mañana en pleno centro capitalino. En la esquina de Patricia Argentina y Güemes, a metros del Hospital Pablo Soria, el móvil de Que Pasa Jujuy se topó con el desgarrador testimonio de Roxana. 

Ella es una vecina que hace más de 28 años se gana la vida de forma ambulante, pero hoy se encuentra entre la espada y la pared. Los inspectores municipales le cayeron a las 7 de la mañana para plantarle el carro y prohibirle vender, dejándola sin el único sustento diario que tiene para alimentar a su familia en una época donde los precios no perdonan a nadie.

La bronca de Roxana no es por querer estar fuera de la ley, sino por las terribles vueltas burocráticas que le da el municipio. Según relató con la voz quebrada, ella intentó sacar el permiso mil veces y se lo negaron. Ante esto, su pareja, que tiene una discapacidad motriz, inició los trámites a su nombre ya que por ley deberían tener prioridad. Sin embargo, desde la Municipalidad lo tienen de acá para allá hace días, exigiéndole papeles interminables y mandándolo a vender a los barrios, donde la actividad comercial es casi nula. 

"En los barrios la gente no te compra y para ir a una feria tenemos que pagar un flete que no podemos costear. Es un manoseo total, nos viven peloteando", denunció la trabajadora.

El drama se profundiza aún más al ver el ensañamiento que sufren por parte de los agentes de control. Roxana asegura que en la zona del hospital hay muchísimos vendedores en la misma situación, pero la persecución esta mañana fue directamente contra ella y su familia. Para colmo, para poder subsistir en esta temporada de invierno, tuvieron que sacar préstamos diarios para comprar mercadería abrigada e invertir en el carro. Si los inspectores no los dejan trabajar, la deuda se les vuelve una bola de nieve imposible de pagar. 

Con total humildad y desesperada por la falta de respuestas, la mujer cerró con un pedido desesperado a las autoridades: "Si no me dejan vender, pido por favor que me den un laburo de lo que sea, aunque sea barriendo las calles, yo no tengo vergüenza de laburar".

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