Jujuy es una de las provincias donde más se desplomó la venta de nafta
La crisis en los surtidores no da tregua y los jujeños cuidan cada gota. Según el último informe de Energía, la provincia registró una de las caídas más fuertes de todo el país, con números que asustan a los estacioneros.
Cargar el auto se volvió un lujo que pocos pueden darse en Jujuy. El último informe de la Secretaría de Energía de la Nación confirmó lo que se ve a diario en las estaciones de servicio de nuestra provincia: las ventas se fueron al piso. En noviembre, la caída interanual fue la más estrepitosa de todo el año, dejando a la "Tacita de Plata" en el triste podio de las jurisdicciones donde más bajó el consumo de combustible.
A nivel nacional, el volumen de ventas se contrajo un 6,51% comparado con el mismo mes del año pasado, consigna Todo Jujuy. Sin embargo, en Jujuy la situación es mucho más crítica. Nuestra provincia registró un derrumbe del 11,31%, una cifra que solo fue superada por Santa Cruz y Córdoba. Mientras los precios no paran de subir, el bolsillo de los jujeños dijo "basta" y la postal de las estaciones vacías se hace cada vez más común en San Salvador y el interior.
El detalle por producto muestra que la nafta súper cayó un 3,42%, pero el dato que realmente preocupa al sector productivo es el del gasoil común (Grado 2), que se hundió un impresionante 18,63%. Esto refleja no solo que el vecino común usa menos el auto, sino que el movimiento de carga y el transporte también están sintiendo el "hachazo" de la recesión. Por otro lado, las naftas Premium apenas tuvieron un leve movimiento positivo del 1,08%, algo que los especialistas atribuyen a conductores que prefieren cuidar motores nuevos pese al precio.
Hoy, llenar el tanque en las estaciones de YPF en Jujuy requiere una billetera abultada: la nafta súper ya ronda los $1370, mientras que la Premium se fue a $1581. El panorama para los próximos meses es de pura incertidumbre, ya que los impuestos internos y la variación del dólar amenazan con nuevos incrementos. Por ahora, el jujeño promedio sigue haciendo malabares para cargar de a "dos manguerazos" y estirar la reserva hasta donde se pueda.


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