Jujeño convirtió un terreno abandonado en una plaza para niños de El Carmen
El lugar se convirtió en un punto de encuentro que cambió la rutina de muchas familias del barrio.
Un gesto solidario nacido desde el esfuerzo personal terminó transformándose en un espacio de encuentro y juego para decenas de chicos en El Carmen. La historia tiene como protagonista a Franco Gutiérrez, un vecino del barrio Las Moradas que decidió cambiar la realidad de su entorno con trabajo y perseverancia.
Hace unos dos años, Franco comenzó ayudando desde lo que tenía a mano. Como recolector de residuos, recuperaba juguetes, ropa y zapatillas que la gente descartaba, los arreglaba y luego los entregaba a familias que atravesaban situaciones difíciles. Con el tiempo, ese compromiso social fue creciendo y dio paso a una idea más ambiciosa: crear un espacio recreativo para los niños del barrio.
El punto de partida fue un terreno abandonado, cubierto de malezas. Armado apenas con un machete, Franco empezó a limpiar el lugar por su cuenta. Poco a poco logró despejar el sector y marcó una pequeña cancha de fútbol, colocó arcos y plantó árboles. Aunque la ayuda fue escasa al principio, no abandonó el proyecto y la canchita comenzó a llenarse de chicos que pasaban allí sus tardes, comentó a los colegas de TodoJujuy.
Con el entusiasmo de ver el espacio cada vez más concurrido, decidió ir por más. Volvió a pedir colaboración para sumar juegos y mejorar las instalaciones. Fue en ese camino donde apareció un apoyo inesperado: el actor Gastón Pauls se hizo eco de su historia, viajó a El Carmen y encabezó una campaña solidaria que permitió reunir fondos para construir un quincho.
A esa ayuda se sumaron empresas y vecinos de distintas provincias. Una firma de Santa Fe donó un multijuego con toboganes y estructuras recreativas, mientras que otras personas colaboraron con materiales y trabajo. Hoy, el predio cuenta con cancha de fútbol, sector de fútbol tenis, juegos infantiles, bancos, canteros, árboles y una escuelita de fútbol para los más chicos.
Asegura que su sueño sigue intacto y busca continuar ampliando el espacio y ofrecer más oportunidades para los niños del barrio, demostrando que, con voluntad y compromiso, también se puede construir comunidad desde abajo.


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