Invasión de loros en Jujuy: el drama de los productores de choclos
En Quisquiri, Purmamarca, los productores están desesperados: los loros se comen todo y los cohetes ya no los asustan. Con pérdidas que superan los 500 mil pesos, piden medidas urgentes. ¿Es posible declararlos plaga?
Purmamarca no es solo postales y cerros de colores. Detrás de la belleza turística, en el pueblo de Quisquiri, se libra una batalla desigual. Los pequeños productores jujeños denuncian una invasión de loros que está arrasando con las plantaciones de choclo tierno, dejando a las familias sin sus ingresos de todo el año.
Claudia Flores, productora de la zona, fue la voz del reclamo en Radio 2: "Invertí 500 mil pesos y no voy a recuperar nada". La situación es agotadora: los agricultores deben pasar hasta 12 horas al día bajo el sol, haciendo ruidos y tirando cohetes, pero las aves ya se acostumbraron y no se mueven de los cultivos.
¿Por qué no se los declara "plaga"?
El pedido al Concejo Deliberante de Purmamarca es concreto: declarar al loro como plaga. Sin embargo, el camino legal es complejo. En Jujuy, la Ley Provincial N° 3014 protege a la fauna autóctona, y el loro barranquero es una especie protegida. Declararlos plaga permitiría métodos de control más agresivos, pero choca con las normativas ambientales que exigen métodos "no destructivos".
El "Plus": ¿Cómo combatir la invasión sin matarlos?
Si los cohetes ya no sirven, ¿qué están haciendo en otros lugares del país? Aquí te contamos tres métodos tecnológicos que podrían ser la solución para Quisquiri:
Drones con forma de halcón: En provincias como Chaco se están probando drones biomiméticos que imitan el vuelo de aves rapaces. Los loros, por instinto, abandonan la zona al detectar a un depredador natural.
Láseres portátiles: Existen equipos láser específicos para agricultura (como el LighTrac) que proyectan un haz verde que las aves interpretan como un objeto sólido, haciéndolas huir sin dañarlas.
Repelentes por aroma: Se utilizan productos basados en extractos naturales que bloquean los receptores de las aves, generando un rechazo al área de cultivo sin afectar la calidad del choclo.


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