Horror Andino en Jujuy: programación, películas y fechas del festival
El Festival de Cine de las Alturas suma una sección dedicada al terror y lo fantástico con producciones de toda la región.
El Festival de Cine de las Alturas incorporará en su próxima edición una propuesta que apunta directo a los fanáticos del género: "Horror Andino", una sección que reunirá lo mejor del cine de terror, lo fantástico y la ciencia ficción con identidad regional.
El evento se desarrollará en Jujuy del 13 al 17 de mayo, y con esta nueva apuesta busca ampliar su programación y atraer a un público más joven, sin perder el foco en el cine andino contemporáneo. La iniciativa propone un cruce entre los relatos clásicos del terror y las estéticas propias del territorio andino, generando una experiencia distinta dentro del circuito de festivales.
La sección no solo exhibirá películas, sino que también funcionará como un espacio de encuentro entre realizadores, productores y seguidores del género, en torno a un fenómeno que viene creciendo en América Latina: el desarrollo de un terror con identidad local, atravesado por mitos, paisajes y problemáticas propias de la región.
Entre las producciones seleccionadas aparecen títulos de distintos países y provincias, como Mitra, apaga la luz para poder ver de Diego Sebastián Bellocchio, El susurro de Gustavo Hernández Ibáñez y Chuzalongo de Diego Ortuño. También se suman propuestas con fuerte presencia local como El desentierro, Serafina y El soldado y el diablo, consolidando la participación del norte argentino en el género.
Además de las funciones tradicionales, habrá proyecciones especiales a medianoche, un clásico del cine de terror, junto con charlas y encuentros donde se debatirán los desafíos de producir este tipo de contenidos en la región.
La sección tendrá como figura destacada al director Gonzalo Calzada, reconocido dentro del género, quien será el padrino de "Horror Andino" y estará a cargo de su inaugural.
Con esta incorporación, el festival refuerza su perfil como plataforma clave para nuevas narrativas y confirma que el terror andino ya no es una rareza, sino una tendencia en crecimiento dentro del cine latinoamericano.


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