¿Qué pasó?

Feria histórica en riesgo: qué hay detrás del conflicto que sacude a Yala

Más de 30 familias podrían perder su fuente de ingresos tras una orden de Vialidad Nacional que exige desalojar y demoler los puestos.

QPJ JUJUY

Un fuerte enfrentamiento institucional y social se desató en Yala luego de que Vialidad Nacional intimara al municipio a prohibir la Feria del Pan Casero y retirar las estructuras instaladas en el predio donde funciona desde hace más de 20 años.

La medida encendió alarmas entre las familias feriantes, que dependen de esta actividad como principal sustento económico y denuncian una posible persecución política detrás de la decisión.

1) La orden de desalojo y demolición

El organismo nacional envió una notificación formal exigiendo el cese inmediato de la actividad y la demolición de los puestos metálicos. Según el documento, el predio ocuparía terrenos vinculados a la traza de la Ruta Nacional 9, lo que motivaría la intervención.

De concretarse, la medida dejaría sin trabajo a más de 30 familias emprendedoras que comercializan alimentos y productos caseros.

2) La respuesta del municipio

Desde la comuna rechazaron la interpretación de Vialidad y sostienen que la feria no está ubicada sobre la banquina de la ruta, sino sobre la calle Camino Real, conocida como "El Bajo", una vía paralela.

Autoridades locales remarcaron que en más de 15 años no se registraron accidentes viales relacionados con la feria y señalaron que existen zonas cercanas con mayor peligrosidad donde no se adoptaron medidas de seguridad, como el cruce de Los Nogales, donde piden semáforos desde hace tiempo.

3) El rol de Mario Briones

Las críticas de las emprendedoras apuntan directamente a Mario Briones, titular de Vialidad Nacional en Jujuy. Según relataron, el funcionario conoce el espacio y su importancia económica y social.

Algunas feriantes recordaron que Briones, vecino de Lozano, habría utilizado el lugar en el pasado para eventos vinculados a emprendimientos locales, lo que incrementó la indignación por la decisión actual.

4) Un espacio de trabajo familiar

La feria funciona únicamente los domingos, entre las 15 y las 20 horas, y está orientada a la venta de productos caseros, panificados y elaboraciones artesanales.

Para muchos puestos, se trata del único ingreso económico del hogar. Varias familias trabajan juntas -padres, hijos y hermanos- en una actividad que describen como "sana y comunitaria".

5) Sospechas de motivaciones políticas

Las feriantes sostienen que el conflicto podría exceder lo técnico y responder a factores políticos o sociales. Algunas expresaron sentirse discriminadas o desplazadas por su condición de pequeños emprendedores.

Mientras tanto, el intendente de Yala manifestó su respaldo al reclamo y busca evitar que se ejecute la demolición.

6) La preocupación se extiende a otras ferias

El caso generó alarma en zonas cercanas, como León, donde otro espacio de venta enfrenta denuncias por presunta usurpación de terrenos vinculados a Vialidad.

Esto refuerza el temor de que se trate de una política más amplia de control sobre ocupaciones en áreas cercanas a rutas nacionales.

7) Qué puede pasar ahora

Las familias permanecen en estado de alerta y gestionan reuniones con autoridades provinciales, incluido el gobernador, para intentar frenar la medida.

Advierten que el cierre de la feria sería un golpe directo a la economía local, al turismo gastronómico y a una tradición que forma parte de la identidad de Yala.

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