Farmacias al límite en Jujuy: advierten por inminente faltante de medicamentos
La falta de pago de obras sociales dejó sin crédito a las farmacias y pone en riesgo el acceso a tratamientos esenciales.
La red de farmacias de Jujuy atraviesa una situación delicada que podría derivar en un desabastecimiento de medicamentos si no se normalizan de inmediato los pagos de las obras sociales y prepagas. El principal problema es la falta de crédito con las droguerías, consecuencia directa de las deudas acumuladas desde diciembre.
Desde la Confederación Farmacéutica Argentina advirtieron que el escenario es crítico a nivel nacional. Su presidenta, Alejandra Gómez, alertó que si los pagos no se regularizan antes de fin de mes, podría registrarse un faltante generalizado en farmacias de todo el país.
En la provincia, la preocupación es similar. María Gabriela Danielo, del Colegio de Farmacéuticos local, explicó que las farmacias no pueden reponer stock porque las droguerías suspendieron o restringieron el crédito ante la falta de cancelación de deudas. Los retrasos más importantes corresponden al PAMI y al Instituto de Seguros de Jujuy, organismos que concentran una gran cantidad de afiliados.
Según detalló, los pagos que llegan son parciales y difíciles de conciliar, lo que impide cubrir compromisos semanales o cada diez días con los proveedores. Como consecuencia, algunos pacientes ya enfrentan dificultades para conseguir sus tratamientos habituales, especialmente aquellos con cobertura social.
Desde el sector remarcan que no existe intención de suspender la atención, pero la falta de medicamentos equivale en la práctica a un corte del servicio. "No queremos dejar de atender, pero si no hay insumos, el acceso se vuelve imposible", indicaron.
La situación obligó a varios farmacéuticos a recurrir a recursos propios -ahorros personales o ventas extraordinarias- para sostener el funcionamiento y evitar el cierre temporal. Mientras tanto, continúan las gestiones y pedidos de reunión con autoridades provinciales, aunque los encuentros prometidos aún no se concretaron.
El conflicto expone un problema estructural del sistema sanitario: cuando se interrumpe la cadena de pagos, el impacto recae directamente en la disponibilidad de remedios, tratamientos crónicos, medicación ambulatoria y otros productos esenciales para la salud de la población.


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