Full febrero

Decime que sos jujeño sin decirme que sos jujeño: el cartel que apareció

Resaca del Jueves de Compadres, la sorpresa que se llevaron todos cuando vieron lo que decía el papel en este comercio en Barrio Moreno.

Natalia Peralba

Jueves de Compadres: cuando la tradición marca el pulso

En Jujuy, febrero no es un mes más y el Jueves de Compadres tiene un peso simbólico que excede cualquier almanaque laboral. Para muchos, no se trata solo de una previa del Carnaval, sino de un ritual social profundamente arraigado, donde el encuentro, la música, la comida y el compartir fortalecen lazos comunitarios. Desde esa mirada, que un comercio baje sus persianas no resulta extraño: es una forma de respetar una tradición que atraviesa generaciones y que forma parte de la identidad cultural de la provincia.

La cultura frente a la lógica cotidiana

Quienes defienden estas pausas sostienen que el Carnaval y sus derivaciones no son "joda" sin sentido, sino espacios de recreación y diversión sana, donde también hay creencias, agradecimientos a la Pachamama y una manera particular de habitar el tiempo. En ese contexto, frenar un poco la rutina no implica desinterés por el trabajo, sino la necesidad de celebrar lo propio. Para este sector, el mundo no se detiene, simplemente late a otro ritmo durante algunos días.

Carlos, comerciante jujeño que colgó el cartel en su local

Las voces críticas y el debate económico

Del otro lado aparecen quienes cuestionan que, en un día hábil común, se interrumpan actividades. Argumentan que no todos pueden darse ese "lujo" y que, en un contexto económico ajustado, cada jornada cuenta. También surge cierta incomprensión sobre cómo algunas personas logran sostener semanas de festejos, consumo y gastos, mientras otros apenas llegan a fin de mes. Para ellos, el Carnaval no debería interferir con la vida laboral ni con responsabilidades cotidianas.

Entre el respeto y la convivencia

El debate, lejos de ser nuevo, vuelve cada febrero y deja en evidencia una tensión clásica en Jujuy: tradición versus dinámica moderna. Tal vez el desafío esté en la convivencia, en entender que para algunos el Carnaval es parte esencial de su forma de vivir y creer, mientras que para otros el trabajo diario es prioridad absoluta. Reconocer ambas posturas, sin descalificar, permite comprender que en Jujuy no se "para el mundo", sino que conviven distintas maneras de transitar el mismo tiempo.

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