Triste

Angustia en la Vieja Terminal: jujeña se encadenó para que no le quiten su puesto de bollos

La mujer, que tiene una discapacidad y trabaja hace más de 50 años en la calle Zegada, tomó la drástica decisión tras recibir presiones municipales. "Es lo único que tengo para vivir", aseguró entre lágrimas.

La zona de la ex Terminal fue escenario de una mañana cargada de tensión y mucha tristeza. Doña Angélica, decidió encadenarse a su puesto de bollos. No lo hizo por gusto, sino por la desesperación de sentir que le están quitando el pan de la boca. Con sus cadenas puestas y el corazón en la mano, la mujer resiste un intento de desalojo por parte de la Municipalidad, que pretende trasladarla lejos del lugar donde levantó su clientela durante medio siglo.

Angélica no es una improvisada. Según contó a Alguien Sabe Jujuy, ella tiene los permisos al día y figura en el último empadronamiento, donde ese rincón de la Zegada aparece como su lugar de laburo de toda la vida. Sin embargo, denunció que en las últimas semanas los inspectores no la dejan en paz y que las presiones son constantes. Para ella, que además convive con una discapacidad, el puesto no es solo un tablero de madera, es su única herramienta para sobrevivir y no piensa dar el brazo a torcer así nomás.

La imagen de la vendedora encadenada impactó fuerte en los vecinos que pasaban por el lugar, quienes no dudaron en acercarse para darle un abrazo o una palabra de aliento. Mientras el municipio insiste con el reordenamiento del espacio público, en la calle el sentimiento es otro: el de la solidaridad con una abuela que solo quiere seguir trabajando. La pregunta que queda flotando en el aire de la capital es si no hay un poquito de humanidad a la hora de aplicar las ordenanzas, especialmente con quienes menos tienen.

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