Tuvo un romance con su tía y la asesinó de 21 puñaladas
Aseguró que fue por amor, pero las pruebas revelaron un oscuro interés económico.
El caso de André Lucien de Silva Santisteban, un joven peruano de 19 años que asesinó a su tía Vanessa Maza Álvaro de 21 puñaladas, continúa estremeciendo por los detalles de su crueldad y el trasfondo que lo rodea. Lo que comenzó como un vínculo familiar terminó en un crimen atroz marcado por el engaño, el dinero y la obsesión.
El homicidio ocurrió el 2 de mayo de 2014 en Lima, cuando los vecinos alertaron a la Policía tras escuchar gritos provenientes de una vivienda. Al ingresar, los agentes hallaron el cuerpo de Vanessa, de 42 años, tendido en el suelo de la cocina, rodeado de sangre. Minutos más tarde, el sobrino confesó el asesinato entre lágrimas: "Discutimos, ella tomó un cuchillo. No recuerdo haberlo hecho yo", declaró.
Durante la investigación, André afirmó haber mantenido una relación sentimental con su tía desde los 16 años. Aseguró que ella lo ayudaba económicamente y que el crimen fue producto de una discusión amorosa. Sin embargo, los familiares de la víctima desmintieron esa versión y aseguraron que Vanessa solo lo veía como a un hijo, una persona a la que protegía y acompañaba.
Las pruebas forenses derrumbaron el relato del acusado: la autopsia reveló 21 heridas de arma blanca, sin signos de defensa, lo que descartó una pelea o un acto impulsivo. Los peritos concluyeron que el ataque fue premeditado y extremadamente violento.
Además, los investigadores descubrieron que tras el asesinato, André intentó vender las joyas de su tía, lo que evidenció un móvil económico más que pasional. "No se hallaron pruebas de un romance, pero sí de un intento de robo", detallaron los informes policiales.
En 2016, la Segunda Sala Penal de Lima lo condenó a 20 años y 10 meses de prisión por homicidio calificado y hurto agravado, considerando el vínculo familiar y la brutalidad del ataque como agravantes.
El crimen de Vanessa Maza Álvaro no solo conmocionó a Perú por su violencia, sino también por la perversión de una historia que mezcló obsesión, traición y codicia, dejando marcada a una familia entera./MITRE


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